viernes, diciembre 31, 2004

Por la noche


"He has left us alone but shafts of light sometimes grace the corners of our rooms"
Duluoz


Mientras apuraba su último trago del año en un sillón desvencijado veía, perdido, algún programa especial de Nochevieja. Si todo hubiera ido bien ese año él no estaría en ese sillón, no tendría este carácter de maniquí del Sepu, no estaría viendo toda esta mierda de programas, que al ser especiales son especialmente más malos, más largos y más insoportables que los programas normales.
Menos mal que la botella de vodka estaba a su lado, no había hielos, él había llegado a ese momento en la vida de todo hombre en el que no hay necesidad de hielo en la copa, ni tampoco de limón o naranja, es mejor tomar estos tragos de final de año solos, tal y como él está ahora.
Se pregunta cómo ha ido a parar a este sitio en el que no se escucha nada, no se intuyen cenas familiares, ni risas, a veces escucha algún quejido, otras veces escucha algún grito, insultos. En este lugar no pasará el año, seguirá estancado en el tiempo, será siempre la misma noche, los mismos gritos, la misma soledad y la misma sensación de sordidez.
Poco le queda para acabar su botella de vodka, todo parece indicar que no se ira esta noche a dormir a la cama, se quedara en el sillón. Se le van cerrando los ojos, y lo último que ve en la tele es un anuncio de una compañía de teléfonos móviles, y empieza a sentir un “no sequé”, algo parecido al asco, con muchos matices de odio y se le escapan las primeras palabras del año:
-¡Hijos de puta!